Por resumirlo de forma breve y sin entrar en detalles, porque seguro que en Huesca hay gente fantástica como en todas partes... La casa rural no estaba mal, pero nos tocaron unos vecinos que hacían el equivalente en ruido a la carga de las Walkirias. La comida, salvo en un restaurante precioso en un valle, junto a un templo budista (sí, en Semana Santa vamos a templos budistas, ¿qué pasa? ;P) fue mala y extremadamente cara, y el tipo de turismo que encontramos era entre perro-flautista (todo bien) a The Rocky Horror Show (eso ya un poco menos bien)...
TOTAL, que bien, pero ya si eso a la próxima nos lo saltamos (eso sí, hicimos una ruta de senderismo un día por unas pasarelas junto a un río, TAN bonita... solo por eso valió la pena todo lo demás. Bueno, por eso y por la visita a una quesería, le encantó a los enanos).
Ah, mención especial al PAN... en serio, de verdad, que no es que me haya vuelto de morro fino con el Cordon Bleu... ¿a esa bosta le llaman pan? Era espantoso en todas partes... 0_o
Ala, listo... ahora ya a terminar las maletas, que en breve partimos a Barcelona... ¡viajecito de relax, allá voooooooooooy!
No hay comentarios:
Publicar un comentario